martes, 12 de agosto de 2008

Cuando las noticias desagradables llegan





Se llamaba Blanco, bueno así le decíamos en nuestra casa porque en el edificio lo conocían con otro nombre un poco absurdo y no nos gustó. Hoy, en la mañana se levantó como siempre con sus ladridos que eran señales de que debíamos abrirle la puerta para hacer sus necesidades y sentarse luego a contemplar en el pasillo el tráfico, la gente y defender el edificio de cualquier perro callejero intruso, jejeje era chiquito pero con un gran corazón de león. Lo conocimos hace un año cuando llegó al edificio, algunos los trataban, en especial los niños y los jóvenes, nosotros les dabamos de comer, yo por mi parte comencé armarle en los pasillos del edificio una casita con caja de cartón y franelas viejas para su cama, con su respectiva agua y perrarina cortesía de mi perra "Gooppy". Luego, las lluvias constantes y el cariño de mi madre por hacerle comida a él y a la perrita hizo que poco a poco entrara en nuestra familia y cuando nos dimos cuenta, ya tenía su colchón, cobija y sus platos en casa. Mucha gente divagó de donde venía, quienes eran su familia, solo sabíamo que llegó un día de la calle, pero su educación extraordinaria, su nobleza, su cariño y simpatía hizo ganarse el afecto de muchos vecinos y el amor de nosotros.
Hoy lamentablemente se nos fue y fue muy duro para mí y para mí familia enterrar a éste pequeño amigo, a este pequeño hijo, solo espero que esté bien porque gracias a Dios sus últimos días supo lo que era un calor de hogar.
!Te queremos por siempre Blanquito!

1 comentario:

Yai dijo...

Me entristece... hace un tiempo me pasó algo similar pero la pequeña que se metió en mi casa de a poco y con toda su ternura se llamaba "chiquita"... lo bueno es que deben estar en el cielo de los perros jugando entre ellos!!!

Besitos! y cuida a Gooppy